Anales de Pediatría Continuada Anales de Pediatría Continuada
An Pediatr Contin. 2004;2:81-9 - Vol. 2 Núm.2

Revisiones del niño menor de 2 años

María L Arroba a, Mar Duelo b

a Centro de Salud El Naranjo. Fuenlabrada. Madrid. España. mlarroba@pap.es
b Centro de Salud El Naranjo. Fuenlabrada. Madrid. España.

Artículo

Puntos clave

  • La supervisión del desarrollo físico y del estado nutricional es una actividad básica que todos los grupos de expertos recomiendan.
  • Los padres no suelen equivocarse cuando sospechan anomalías en sus hijos: las preocupaciones de los padres acerca del desarrollo son útiles como primer elemento de juicio y se confirman en un 90%.
  • La leche humana es el alimento de elección durante los 6 primeros meses para todos los lactantes: su promoción está al alcance de todos los profesionales de atención primaria y es un aspecto importante en la prevención de los trastornos del desarrollo psicomotor.
  • Los más importantes grupos de expertos han incluido el consejo de posición en supino durante el sueño y el consejo antitabáquico a la embarazada y a la madre en sus recomendaciones para la prevención del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
  • Ofrecer a las familias una guía anticipadora explicando las características y cuidados básicos del niño durante la infancia favorece el autocuidado y la adaptación a las distintas fases evolutivas del niño y del entorno familiar.

Lectura rápida

  • Introducción
  • Uno de los aspectos más importantes del trabajo de los pediatras de atención primaria es el desarrollo de actividades preventivas y de promoción de la salud. En España, el PAPPS-PREVINFAD es un grupo de trabajo que elabora y actualiza las actividades preventivas y de promoción de la salud recomendadas durante la infancia y adolescencia.
  • Examen de salud
  • El número de visitas adecuado no está bien establecido. Se recomienda, como mínimo, una visita al nacer, las visitas correspondientes a las vacunas, 2 controles entre los meses séptimo y decimoquinto y, posteriormente, una revisión cada 2 años.
  • Contenido de los controles periódicos de salud
  • Es útil explicar a los padres las diferentes fases evolutivas del niño durante los 2 primeros años, y comentarles las dificultades que pueden surgir (guía anticipadora).
  • Se supervisa el desarrollo físico, psicomotor y social, se efectúa un cribado de enfermedades metabólicas y se aplica el calendario vacunal vigente.
  • Debe realizarse una ecografía entre las 4 y 8 semanas de vida o una radiografía de caderas en el niño mayor de 3 meses con exploración dudosa o anormal y a los pacientes con alto riesgo de displasia de caderas.
  • Se recomienda la palpación testicular a todos los niños a los 6 y 12 meses.
  • El 80-90% de las sorderas graves están presentes al nacer.
  • El objetivo es la detección de la sordera congénita antes de los 3 meses de vida y entre los 3 meses y 3 años en los casos adquiridos.
  • La ambliopía es la causa más frecuente de pérdida de visión. Se considera recuperable hasta los 5 años.
  • Educación del entorno familiar y del niño
  • Es importante favorecer la adquisición de hábitos saludables o modificar temprananmente los nocivos.
  • Las visitas del Programa de Atención al Niño son una oportunidad para la supervisión de la alimentación, la promoción de la salud bucodental, la prevención de accidentes, la muerte súbita, los malos tratos y los hábitos tóxicos.

Uno de los aspectos más importantes del trabajo de los pediatras de atención primaria es el desarrollo de actividades preventivas y de promoción de la salud (tabla 1). Se han elaborado e implantado muchos programas de atención al niño, con diferencias notables en cuanto al número, las edades y las actividades realizadas en las revisiones periódicas de salud. Esta disparidad dificulta la evaluación de la eficacia y el coste de las medidas aplicadas. En otros países existen desde hace tiempo grupos consolidados de expertos (Task Force) que elaboran informes sobre la pertinencia y aplicabilidad de las actividades preventivas1-4. En España, el PAPPS (Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud) es un grupo de trabajo que, desde 1988, revisa anualmente el programa de actividades preventivas y de promoción de la salud. En 1992 elaboró un subprograma para el grupo de edad de 0-14 años.

El PAPPS-PREVINFAD (Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud en la Infancia y Adolescencia) es el principal punto de referencia para la atención primaria pediátrica en España (tabla 2). La intención de los autores es que estas recomendaciones sirvan de guía práctica en la revisión, elaboración y evaluación de los protocolos de atención al niño. También han elaborado subprogramas específicos para niños prematuros y niños con síndrome de Down5.

En este trabajo se proponen actividades preventivas y de promoción de la salud orientadas a las afecciones más prevalentes y a las alteraciones del desarrollo más frecuentes en cada edad (tablas 1 y 2). Es difícil demostrar la vulnerabilidad de esos procesos a la intervención preventiva, bien porque su etiología no es bien conocida o porque es multicausal y su evaluación precisa estudios epidemiológicos largos y costosos. La evidencia disponible sobre algunas de las actividades habituales del examen de salud infantil y juvenil es escasa; la prudencia indica que deben mantenerse mientras no se demuestre lo contrario. Son necesarios estudios de riesgo-beneficio; no podemos olvidar que, en principio, estamos trabajando con una población sana. Los pediatras de atención primaria vemos cómo cambian los motivos de consulta y aumenta la demanda por problemas psicosociales. El sistema sanitario y las habilidades de los profesionales deben adaptarse a esos cambios: los programas de atención al niño no pueden ser estáticos. Las principales causas de morbimortalidad en la edad adulta se relacionan con hábitos adquiridos en la infancia; por ello es importante favorecer la adquisición de hábitos saludables o modificar tempranamente los nocivos. La educación para la salud es fundamental; ya sea individualmente en la consulta o mediante proyectos en centros educativos.

¿Qué retos tenemos los pediatras en la atención al niño sano? La atención genómica y la prenatal, la aparición de nuevas vacunas, el aumento de demanda por traumatismos y por problemas psicosociales, los nuevos modelos de familia, la inmigración, la asistencia a adolescentes, la incorporación de la metodología de enfermería, el manejo de la historia clínica informatizada, de las dinámicas de grupo, de trabajo en equipo y de habilidades de comunicación eficaces. Como sintetiza el Dr. Bras, un pionero en la docencia y la investigación en pediatría primaria en nuestro país, "la esperanza de vida de los niños que atendemos es de unos 100 años, con lo que aumenta la importancia de prevenir las afecciones asociadas al estilo de vida y al envejecimiento. ¿Deberemos ir aceptando cada vez más intervenciones preventivas aun con escasa evidencia?".

Examen de salud del niño

Los objetivos del examen periódico de salud del niño son la promoción de la salud mediante la introducción del consejo de salud adecuado a cada edad y la detección temprana de alteraciones físicas, psíquicas y sociales en su etapa presintomática1,2,4-6.

El número de visitas adecuado no está bien establecido. Se recomienda como mínimo una visita al nacer, las visitas correspondientes a las vacunas, 2 controles entre los meses séptimo y decimoquinto y, posteriormente, una revisión cada 2 años.

En la tabla 3 se expone el calendario y en la tabla 4 la hoja de seguimiento del Programa de Atención al Niño del Área Sanitaria 9 del IMSALUD7, adaptado a las condiciones socioculturales, a los medios de que se disponen, a las normas técnicas mínimas de la cartera de servicios y diseñado para la atención de niños con un desarrollo adecuado y que están recibiendo cuidados satisfactorios6-8. Cada niño y su familia son únicos, y puede ser necesario cambiar la frecuencia de las revisiones3,4.

Contenidos de los controles periódicos de salud

Guía anticipadora: características y cuidados básicos del niño hasta los 2 años

Entre sus objetivos está favorecer la integración adecuada de la salud física y emocional del niño y la adaptación de la madre y del entorno familiar a la nueva situación. La autonomía y adquisición de criterios para atender al niño irán paralelos a la escucha, apoyo y cuidados que se hayan ofrecido en las primeras revisiones4,7. Es conveniente facilitar la expresión verbal de los sentimientos de la madre hacia su hijo y atender a las alteraciones emocionales o las incapacidades manifestadas para el cuidado del niño. Pueden indicar depresión o trastorno mental puerperal, con graves repercusiones en la vinculación madre-hijo y, por tanto, sobre el desarrollo emocional y cognitivo del niño. La estimulación adecuada desde el nacimiento es fundamental en la maduración y el desarrollo del niño; también es conveniente fomentar la participación del padre en su cuidado. Es útil explicar a los padres las diferentes fases evolutivas del niño durante los 2 primeros años y comentarles las dificultades que pueden surgir (tabla 5)3,4,7,9,10. La familia puede aumentar su grado de autonomía si recibe consejos anticipadores sobre el autocuidado en afecciones banales.

Cribado de enfermedades metabólicas congénitas

Su objetivo es detectar errores congénitos metabólicos mediante cribado a todos los recién nacidos y aplicar el tratamiento preciso en las primeras semanas de vida para evitar lesiones cerebrales invalidantes (fenilcetonuria e hipotiroidismo) o la aparición de cuadros graves con un alto índice de mortalidad (hiperplasia adrenal congénita)3,4,11.

Vacunaciones

La política vacunal es competencia específica de las comunidades autónomas. Todas las revisiones son una oportunidad de actualizar y completar las inmunizaciones del niño1-5,7.

Supervisión del desarrollo físico y estado nutricional

La antropometría seriada en todas las revisiones, valorada junto con la historia clínica, personal y familiar, es útil para diagnosticar el retraso de crecimiento, la malnutrición por defecto o por exceso y las anomalías del desarrollo1-6. En el niño pretérmino se utiliza la edad corregida hasta los 2 años. En algunas situaciones concretas (síndrome de Down) se utilizan tablas de crecimiento específicas12,13.

A pesar de que el control del crecimiento se considera una actividad básica de la pediatría, es sorprendente la escasez de estudios que evalúan sus beneficios y daños potenciales14.

Detección de la displasia evolutiva de cadera

Se presenta en 2-50 de cada 1.000 nacidos vivos. No disponemos de suficiente evidencia de que el estudio ultrasónico rutinario de caderas a todos los recién nacidos mejore su evolución o el pronóstico a largo plazo, por lo que, de momento, se sigue recomendando realizar las maniobras de Ortolani-Barlow a todos los recién nacidos y la exploración clínica cuidadosa de las caderas en cada control de salud durante el primer año. Debe realizarse una ecografía entre las 4 y las 8 semanas de vida o una radiografía de caderas en el niño mayor de 3 meses con exploración dudosa o anormal y a los pacientes de alto riesgo (tabla 6)1,5,15,16.

Detección temprana de anomalías del aparato genitourinario

La criptorquidia, caracterizada por el descenso insuficiente del testículo a lo largo del conducto inguinoescrotal, es la anomalía congénita genitourinaria más frecuente en varones (2% de recién nacidos a término)17. Se recomienda la palpación testicular a todos los recién nacidos, a los 6 y a los 12 meses. Los niños con criptorquidia se deben atender en un servicio de cirugía pediátrica antes de los 2 años de edad. La orquidopexia facilita la exploración testicular, aunque no está claro que mejore las tasas de neoplasia y de infertilidad17-19.

La afectación bilateral, con testículos no palpables e hipospadias precisa estudio genético y endocrinológico.

La fimosis se considera fisiológica el primer año de vida y durante ese tiempo no se debe retraer el prepucio, por el riesgo de ocasionar pequeñas hemorragias con cicatrización posterior7. La observación del chorro miccional normal en los varones permite descartar válvulas uretrales.

Detección de hipoacusia

La hipoacusia bilateral congénita moderada o severa se presenta en 1,5-6 de cada 1.000 recién nacidos. El 80-90% de las sorderas graves están presentes en el nacimiento1. Los estímulos auditivos son necesarios para el desarrollo del lenguaje; crecer sin él es la consecuencia más importante de la hipoacusia infantil, que se previene con un diagnóstico temprano de la sordera y su rehabilitación. Los niños identificados y tratados adecuadamente antes de los 6 meses obtienen mejores resultados en el desarrollo del lenguaje. El objetivo es la detección de la sordera congénita antes de los 3 meses de vida y entre el nacimiento y los 3 años en los casos adquiridos o de aparición tardía. La valoración subjetiva de la audición es poco sensible como método de cribado durante los primeros meses de vida; cualquier sospecha de hipoacusia debe ser investigada. Las pruebas objetivas de audición, que se pueden realizar a cualquier edad, son los potenciales evocados auditivos del tronco cerebral y las otoemisiones acústicas. En ausencia de un cribado auditivo neonatal universal, que sería lo adecuado3,4,20-22, es aconsejable interrogar a las familias sobre la audición de los niños, la exploración subjetiva valorando la reacción al sonido y evaluar la adquisición del lenguaje verbal20. Debe identificarse a los niños con indicadores asociados con sordera (tabla 6) y aplicarles pruebas objetivas4,5,20.

Detección de las anomalías de la visión y oculares: cribado de ambliopía

La disminución o ausencia de visión tiene consecuencias importantes en el aprendizaje, la comunicación y la relación social. Su detección temprana puede permitir la corrección total o parcial y la educación especial en los casos en que no se pueda evitar la ceguera parcial o total. La ambliopía es la causa más frecuente de pérdida de visión (2-5%). Consiste en la reducción de la agudeza visual unilateral o bilateral causada por la estimulación visual inadecuada del cerebro durante el período crítico del desarrollo visual1. Puede estar causada por el estrabismo (ambos procesos afectan al 5% de la población), los defectos de refracción unilaterales o muy asimétricos o por opacidades en la córnea o el cristalino. Se considera recuperable hasta los 5 años; es irrecuperable a partir de los 10 años. Por eso es necesaria la exploración del recién nacido (reflejo rojo, leucocoria, malformaciones, fotofobia, nistagmo) y del lactante (alineación ocular, comportamiento visual). El estrabismo fijo (3-6%) siempre precisa estudio; también cualquier tipo de estrabismo a partir de los 6 meses1-3,5,7,23.

Prevención de la ferropenia del lactante

Se realiza mediante la indicación de lactancia materna o fórmula infantil fortificada con hierro y la administración de hierro oral a los niños con factores de riesgo (tabla 6)1,2,5.

Supervisión del desarrollo psicomotor

La supervisión del desarrollo psicomotor (DPM) precisa valorar cuidadosamente las observaciones de los padres o cuidadores sobre el desarrollo del niño24. El tiempo de maduración en el proceso evolutivo no es igual para todos los individuos; se considera un DPM normal el que permite al niño alcanzar las habilidades correspondientes a su edad cronológica1. La necesidad del cribado para la valoración del DPM no está universalmente aceptado; parece preferible una supervisión del desarrollo oportunista aprovechando cualquier contacto entre el profesional y el niño y todas las revisiones del programa de atención al niño. Los trastornos del DPM constituyen la disfunción neurológica más frecuente en la infancia (2-3%); su detección obliga al estudio etiológico y a la derivación a centros de rehabilitación. El test de cribado más utilizado para 0-6 años es el Denver Developmental Screening test II; su utilidad estriba en la detección, no en la medición ni en el diagnóstico del retraso y no está validado para la población española. El test de Haizea-Llevant se ha realizado en nuestro ámbito1-5.

Salud mental: detección y prevención de problemas del desarrollo y del comportamiento

Los problemas psicosociales son muy frecuentes y, probablemente, estén infradiagnosticados. La detección de los factores de riesgo es más fácil si se tienen en cuenta las transiciones o crisis psicosociales y los factores que dificultan su elaboración. Su conocimiento permite al pediatra ayudar al niño y a la familia a adaptarse a la nueva situación. En las revisiones periódicas de salud es conveniente preguntar a los padres sobre el comportamiento y el aprendizaje del niño y atender a sus preocupaciones25-28. El diagnóstico temprano es la única manera de iniciar el tratamiento oportuno. Los métodos de detección que utilizan la participación activa de los padres son los más eficaces. También es útil conocer las señales de alerta psicopatológicas en el recién nacido, el lactante y el niño en edad preescolar (tabla 6)5,7.

Educación del entorno familiar y del niño

Supervisión de la alimentación

La leche humana es el alimento de elección para todos los niños durante los 6 primeros meses5,10, aunque no existe un límite de edad establecido y se debe continuar con ella cuando se introduzca la alimentación complementaria, respetando siempre la decisión de la madre10,29-31. Tiene ventajas nutricionales, inmunitarias, afectivas, sociales, económicas y medioambientales y cubre todas las necesidades del lactante sano hasta los 6 meses de edad32-41. El momento fisiológicamente apropiado para administrar alimentos semisólidos con cuchara se encuentra entre los 4 y los 6 meses, manteniendo un aporte de leche de al menos 500 ml/día. La alimentación complementaria asegura la cobertura de los requerimientos nutricionales y el cambio gradual a una dieta tipo adulto (tabla 7)42. A partir del año conviene incorporar al niño a la comida familiar, permitir que coma solo y retirar los biberones en el caso de que se hayan utilizado. Es importante evitar conflictos en las horas de las comidas, que deben ser momentos agradables. El niño no debe ser forzado a comer, ni premiado con alimentos. Es recomendable dar preferencia a verduras, cereales, legumbres y frutas: la adquisición de hábitos de alimentación adecuados durante la infancia probablemente sea eficaz en la prevención de problemas de salud en la edad adulta3,43.

Protección solar

Las quemaduras solares en la infancia favorecen la aparición de cáncer de piel a lo largo de la vida. Debe recomendarse moderación y protección adecuada durante la exposición solar 1,2,5,44.

Promoción de la salud bucodental

La caries y las enfermedades periodontales constituyen uno de los problemas sanitarios más frecuentes de la sociedad actual. En cada revisión debe anotarse el estado bucodental (exploración de la cavidad oral, seguimiento de la erupción de la dentición primaria) e informar a los padres sobre los hábitos cariogénicos y de higiene3,5,7,45.

Prevención de lesiones accidentales1,3-5,7 (tabla 8)

Prevención del síndrome de muerte súbita del lactante

El síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) es la primera causa de muerte posneonatal (1/1000 nacidos vivos) en los países desarrollados. Las recomendaciones para su prevención son: postura en decúbito supino para dormir a todos los lactantes menores de 6 meses (calidad de la evidencia II-2A), lactancia materna exclusiva durante 6 meses y evitar el tabaquismo en los padres, el arropamiento excesivo, el exceso de temperatura ambiental (20-22 ºC) y los colchones blandos34,46,47. Existen recomendaciones específicas para el control de niños con alto riesgo2,3,5,47.

Prevención y detección de los malos tratos y la falta de cuidados en el niño

La etiología del maltrato infantil es multifactorial y su prevalencia desconocida. Se estima que entre el 10-15% de los niños de los países industrializados son víctimas de malos tratos1,7,9. Los pediatras de atención primaria debemos identificar situaciones de riesgo (tabla 6), ya que somos casi los únicos con acceso al núcleo familiar del niño menor de 3 años1,7,9,25-28,48,49.

Prevención de hábitos tóxicos

El uso familiar de tóxicos tiene varios efectos en el niño: toxicidad directa (síndrome alcohólico fetal, tabaquismo pasivo), deterioro del familiar intoxicado y de su entorno (alcoholismo) y el componente imitativo o educativo de la toxicomanía en los hijos4,5,50,51.

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Guías de prevención pediátrica realizadas por grupos de expertos con recomendaciones basadas en la evaluación del grado de evidencia científica de la efectividad preventiva de las actividades realizadas en atención primaria. De todas ellas, Bright Futures resulta más novedosa, porque incluye aspectos psicosociales.

Delgado Domínguez JJ y Grupo PREVINFAD de AEPap. Actividades preventivas en la infancia y adolescencia. Introducción. En: AEPap, editor. Curso de Actualización Pediatría 2003. Madrid: Exlibris Ediciones, 2003; p. 129-32.

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El grupo PREVINFAD de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria elabora recomendaciones, que son la referencia más importante en nuestro país, sobre actividades preventivas y de promoción de la salud en la edad pediátrica. Además de estar adaptadas a la realidad sociosanitaria de nuestro medio, se actualizan casi permanentemente. Disponible en: http://www.aepap.org/ previnfad/prev-recom.htm

Instituto Madrileño del Menor y la Familia. Atención al maltrato infantil desde el ámbito sanitario en la Comunidad de Madrid. Madrid: Consejería de Sanidad y Servicios Sociales, 1999.
Esta publicación, aunque es del año 1999, recoge todos los aspectos que los profesionales sanitarios dedicados a la asistencia a niños y adolescentes, sea el que sea nuestro trabajo diario, debemos conocer respecto a la atención al maltrato infantil. Existe también en formato de bolsillo y se puede solicitar en el Instituto Madrileño del Menor y la Familia.

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