Anales de Pediatría Continuada Anales de Pediatría Continuada
An Pediatr Contin. 2006;4:140-4. - Vol. 4 Núm.2 DOI: 10.1016/S1696-2818(06)73602-2

Trastornos del lenguaje

Rosa Gassió-Subirachsa

a Neuropediatra. Unidad de Trastornos de Aprendizaje Escolar (UTAE). Servicio de Neurología del Hospital Sant Joan de Deu. Esplugues de Llobregat. Barcelona. España. rgassio@hsjdbcn.org

Artículo

Puntos clave

  • El primer paso en el proceso diagnóstico ante un niño con retraso/trastorno del lenguaje, es averiguar si estamos delante de un trastorno global o limitado sólo al lenguaje.
  • No hay que esperar hasta los 3 años para evaluar un retraso de lenguaje, la intervención precoz influye de forma positiva en la evolución posterior.
  • El trastorno del lenguaje se presenta inicialmente como un retraso, si persiste y afecta a la comunicación, entonces se clasifica ya como trastorno.
  • Toda detección no llevada a cabo en la etapa preescolar puede afectar negativamente a la adquisición del lenguaje y posteriormente presentar dificultades en el aprendizaje de la lectoescritura.
  • Los estudios muestran que los niños sólo están 1 o 2 meses por detrás de las niñas en el desarrollo del vocabulario y la gramática.
  • Los niños en familias que utilizan más de una lengua pueden mostrar leves retrasos y mezclar las lenguas al inicio.
El lenguaje es la expresión de la comunicación humana mediante la cual las ideas, las informaciones, las emociones y los pensamientos pueden ser compartidos. El retraso en la adquisición del lenguaje es un problema común que se presenta en la infancia.

La mayoría de los niños adquiere el lenguaje de forma espontánea; sin embargo, esto dependerá, en parte, de haber oído hablar a otros, tener una función cognitiva adecuada y oportunidades de practicar el habla.

La identificación de los niños que presentan retraso del lenguaje dentro del período preescolar debería de ser una prioridad para el pediatra.

Desarrollo normal del lenguaje

El lenguaje hablado, el habla, está formado por sonidos (fonemas), palabras (morfemas), sintaxis (gramática) y semántica (significado). La pragmática (uso) proporciona las reglas para el uso del lenguaje para la comunicación.

La adquisición del lenguaje se desarrolla según unas etapas (tabla 1). Según un rango de normalidad puede esperarse una variación de unos 6 meses aproximadamente.

La comunicación mediante el lenguaje oral se inicia en torno a los 2 años y finaliza alrededor de los 5 años con la adquisición de las formas básicas del sistema lingüístico adulto1 (tabla 2). Los desfases respecto de esta cronología merecen una atención especial, ya que pueden indicar la existencia de un retraso o alteración del desarrollo del lenguaje.

Prevalencia

La prevalencia de trastorno del lenguaje en niños en edad escolar es del 2-3%, y la de trastorno del habla entre un 3-6%. La prevalencia de retraso de lenguaje y del habla en el período preescolar es más alta, cerca de un 15%2,3. Presentan una mayor incidencia los niños respecto a las niñas, de 3/14.

Clasificación (tabla 3)

Trastornos secundarios a déficits instrumentales

Hipoacusias bilaterales tempranas

Las hipoacusias leves (20-39 decibelios) permiten desarrollar el lenguaje, aunque pueden causar errores en la discriminación y, en consecuencia, en la producción de algunos fonemas. También pueden darse impercepciones auditivas, observándose la sustitución de una palabra por otra.

Disglosia

Dificultades de la articulación debidas a alteraciones anatómicas, que afectan a los órganos articulatorios: fisura palatina, labio leporino, malposiciones dentarias, etc.

Disartrias

Son dificultades en el habla debidas a la alteración de los movimientos de los músculos de los órganos de fonación, secundarias a trastornos de las vías motrices centrales, los nervios craneales o grupos musculares (parálisis cerebral, alteraciones cerebelosas, miopatías).

Trastornos fonológicos

Retraso del habla

El retraso o trastorno del habla es el retraso en la adquisición del componente fonológico del lenguaje de un año por lo menos. La elección de los sonidos para la constitución de una palabra, así como su colocación en la secuencia correcta, no es adecuada. Las alteraciones de fonemas no son sistemáticas, fonemas alterados en palabras pueden ser repetidos correctamente en sílaba aislada; las dificultades aumentan con la longitud de la palabra, y una misma palabra puede pronunciarse de forma diferente cada vez. Estas alteraciones acompañan a la adquisición normal del habla, pero si persisten más allá de los 5 años, se consideran patológicas6.

Trastorno funcional: trastorno de la capacidad expresiva verbal sin que haya defectos anatómico-fisiológicos.

Dislalias: errores en la realización de algunos sonidos. El lenguaje expresivo se desarrolla con normalidad, pero persisten emisiones fonéticas inmaduras. Pueden ser fisiológicas hasta el 4.º año. Responden bien al tratamiento logopédico. Se clasifican como simples, si afectan a un solo sonido, o múltiples cuando afectan a varios fonemas.

Disritmias:

-­ Taquilalia: habla excesivamente rápida, puede acompañarse de hipercinesia e impulsividad.

­- Tartamudeo o disfemia: habla entrecortada que se emite con esfuerzo excesivo. Puede ser transitoria, durante el tercer y cuarto años, denominándose fisiológica o primaria.

Trastorno del lenguaje

Retraso del lenguaje (RL)

Los niños afectados por este retraso muestran un lenguaje que se va desarrollando por los cauces normales, pero más lentamente.

Puede diagnosticarse como retraso del lenguaje si: el problema fundamental está en el aspecto expresivo; las alteraciones fonológicas y el escaso vocabulario son las conductas más llamativas; el lenguaje oral se inició 1 año o 1 año y medio más tarde de lo habitual; a pesar del retraso temporal, se observa una evolución paralela a la estándar en los rasgos característicos de cada etapa7. Muchos niños pueden compensar este retraso si cuentan con un entorno estimulador y buenas capacidades intelectuales. Suelen responder muy bien al tratamiento logopédico y mejoran en poco tiempo sin secuelas3.

Trastorno específico del lenguaje (TEL)

En este caso existe una disociación evidente entre el desarrollo cognitivo, la capacidad interactiva y las competencias lingüísticas formales del niño.

La tendencia actual es la utilización del término TEL para referirse a este grupo heterogéneo de niños, que sustituye al más clásico de "disfasia".

Puede diagnosticarse un TEL cuando los problemas son tanto en el plano expresivo como comprensivo; hay copresencia de habilidades lingüísticas propias de su edad con la ausencia o formulación errónea de otras más simples; hay patrones de error que no se corresponden con los usuales en los procesos de adquisición; el componente morfosintáctico es el más alterado7.

Presentan una notable repercusión sobre el aprendizaje de la lectoescritura y una persistencia del problema que llega hasta la vida adulta1,8,9. Estos niños pueden tener además serios problemas en el desarrollo de habilidades de interacción social.

Los niños afectos de TEL acostumbran a presentar trastornos del comportamiento (rabietas, inquietud motora) que podrían estar relacionados con el papel del lenguaje como regulador de la conducta y que suelen ceder en la medida en que mejora el lenguaje. También es frecuente la asociación con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad1,10,11.

Es muy difícil entre los 2 y los 5 años saber si un niño presenta un RL o un TEL. A partir de los 4-5 años el TEL se evidencia ya por problemas importantes. Se considera que el RL presenta un índice de gravedad menor y que con el tiempo mejora notablemente, mientras que en el TEL esta evolución sería mucho más lenta12.

Afasia adquirida

Pérdida de lenguaje por una lesión hemisférica adquirida, tras un período de desarrollo de lenguaje normal. De especial gravedad la afasia adquirida epiléptica (síndrome de Landau-Kleffner). Ésta suele comenzar entre los 3-8 años de edad, con desarrollo de lenguaje previo normal. El comienzo es agudo o subagudo. Generalmente están afectadas la comprensión y la expresión; el 90% se asocia con crisis epilépticas y en el electroencefalograma (EEG) siempre existen paroxismos, de predominio en áreas temporales.

Causas

Se considera que la causa, tanto del retraso del habla como del retraso del lenguaje, es un enlentecimiento respecto de la velocidad media de las adquisiciones expresivas normales, probablemente debido a un retraso madurativo9.

Además deben tenerse en cuenta otros aspectos:

-­ Pérdidas auditivas por otitis media recurrentes u otitis serosa persistente3,13-15.

­- Actitud sobreprotectora por parte de los padres (hablan por el niño).

­- Entorno familiar con coexistencia de más de una lengua1,2.

­- Hipoestimulación ambiental grave.

En cuanto al TEL, se considera debido a una disfunción neurológica9. A favor de esto tenemos:

1. Factores genéticos:

­- Recurrencia del trastorno en varios miembros de una misma familia y en gemelos9,10,12,16,17.

­- Mayor incidencia en varones9,12.

­- Mutación en el gen FOXP2 del cromosoma 7q31, causante de un trastorno específico del lenguaje más dispraxia oral, que se transmite de forma autosómica dominante18,19.

2. Mayor incidencia de alteraciones paroxísticas en el EEG sin crisis clínicas, sobre todo durante el sueño, en niños con TEL que en la población general. El significado de este hallazgo es motivo de una gran controversia: si estos niños han de recibir tratamiento o no16,20,21.

Las exploraciones de neuroimagen convencional son habitualmente normales o se han descrito anomalías de carácter inespecífico9,10,22. La resonancia magnética funcional ha demostrado su utilidad para el conocimiento del lenguaje tanto en niños como en adultos.

Actuación del pediatra ante un retraso/trastorno del lenguaje

En primer lugar se solicitará estudio de audición mediante audiometría y timpanometría.

Los potenciales evocados auditivos de tronco (PEAT) y las otoemisiones acústicas son pruebas que exploran la integridad estructural de las vías auditivas y no deberían ser sustituidos por la audiometría. Sólo en el caso de niños que no colaboren para la audiometría podría sustituirse por PEAT con umbral de audición.

Es recomendable remitir al logopeda ante toda sospecha de retraso/trastorno del lenguaje. La etapa infantil (3 a 5 años) es básica en la intervención, ya que al final de ésta las bases del lenguaje ya están prácticamente adquiridas. Toda detección no llevada a cabo en la etapa preescolar puede afectar negativamente a la adquisición del lenguaje y posteriormente presentarse otros trastornos de aprendizaje2,3. En la tabla 4, se recoge un listado de signos de alerta que pueden ayudar a la identificación de estos trastornos23,24.

Debe derivarse para estudio a Neuropediatría en caso de retraso global, trastorno específico del lenguaje, disartria o afasia adquirida.

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